Ahora es hora de dormir, y para eso es bueno que cuentes ovejas. Una oveja salta tras otra la cerca de madera, todas con rostros inexpresivos. Existen, saltan y dejan de existir inmediatamente, su único fin es que las cuentes. Cuenta las ovejas para dejar de pensar, el conteo sistemático irá quitando espacio a la imaginación. Cuanto más cuentes, más monótono será tu pensamiento.

Tu inconsciente también las cuenta, cada oveja es un paso a su libertad.