Debido a su alta obsesión (maña), antes teníamos un miedo de llevarlo a la sala de ensayo de Emanuelle, porque era muy posible que lo tengamos que arrancar de los instrumentos para llevarlo a casa.

Pero después ya nos entró a parecer injusto verlo con tanto anhelo de tocar una batería de verdad  teniendo una a tres cuadras.

Así fue que nos decidimos y nos mandamos a la sala a ver cómo reaccionaba.

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Y sí, tuvimos que arrancarlo de la batería (muy literalmente) para llevarlo de vuelta a la casa de sus abuelos.